Hace dos días pasé por Nájera y... La leyenda cuenta que, hallándose don García de cacería, su halcón se introdujo en una cueva persiguiendo una paloma. Al penetrar en la oquedad, el monarca encontró una imagen de la Virgen con el Niño, una jarra con azucenas y una lámpara encendida. La paloma había buscado protección junto a la imagen. El rey interpretó el suceso como una buena señal y, tras la reconquista de Calahorra, decidió crear el cenobio en agradecimiento a la Virgen.
Buen presagio ese olor a azucenas... Ya sabes, providencialmente hablando. ¡Adelante!
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